Son de 10
El Pincha no se rinde, y continúa acumulando triunfos. Sumó su décima victoria al hilo para meterle presión al líder Boca (se puso a un punto), que mañana recibe a Colón. Galván y Saucedo, los goles del equipo de Simeone. ¿La Academia? Poquito y nada.
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Otra vez sábado. Otra vez remando de atrás. Como el pasado ante Newell's, Estudiantes volvía a jugarse tres puntos trascendentales en la odisea en la que venía convirtiéndose el hecho de alcanzar a Boca en la punta. En esta ocasión recibía a Racing en un Estadio Ciudad de La Plata que rebasaba de color, pasión y ansiedad. El Pincha no tenía otra alternativa que ganar: una derrota hoy más un triunfo del Xeneize mañana decretaría el festejo de los dirigidos por La Volpe. Además, los de Simeone iban por la décima victoria consecutiva que les permitiera alcanzar al memorable equipo de 1967, que obtuvo el primer título para el club. La mística, una vez más en juego. Nada más y nada menos.
Tres minutos. Gran pase de Verón, desde tres cuartos de cancha, a Galván, quien se mete en el área por izquierda, engancha hacia el medio con el pecho y le da de sobrepique, por abajo. Apenas al lado del palo derecho de Campagnuolo. Una muestra de que Estudiantes estaba bien. Y su pilar, inspirado. Trató de responder Racing, sí, pero atacaba con poca gente y Maxi Moralez, su enlace, no atravesaba precisamente una noche de precisión.
Así fue que cuando sólo había pasado un poquito más del primer cuarto de hora, Matías Sánchez perdió la pelota cerca de la medialuna del área local y se desató el contraataque perfecto (no es una película). Galván salió jugando, la pelota pasó por Angeleri, recibió Sosa y éste, desde la derecha, envió un centro pasado. Por izquierda entró Galván, solo, para definir categóricamente con la cara interna de su pie derecha y dejar sin chances de reacción a Campagnuolo: 1-0 y a otra cosa.
Luego de la ventaja, Estudiantes se retrasó un poco y le cedió la iniciativa a un Racing que podía tener la pelota pero poco sabía qué hacer con ella. No tenía ideas para crear peligro y de esa forma le alivianaba la cuestión al Pincha, que salía de contra y complicaba mucho a la defensa académica. Tuvo el segundo a través de un latigazo de Pavone, y luego llegaron un par para el visitante. A los tumbos.
Mostaza Merlo mandó a la cancha a Sixto Peralta en lugar de Matías Sánchez para darle más volumen de juego a su equipo. A once de que terminara la etapa inicial, tras un tiro libre y una serie de rebotes dentro del área, Bastía le dio como pudo. La pelota se fue cerca del palo derecho de Andujar. Y la última la tuvo Fileppi, pero su zurdazo salió a un metro. Así se fue la primera parte. La victoria parcial pincharrata era justa.
Cambió la cosa cuando arrancó el segundo tiempo. Racing se olvidó de que estaba abajo y Estudiantes volvió tomar las riendas en el partido. Otra vez dominador, se dedicó a hacer correr la pelota al ras del suelo. Con inteligencia, mantenía la ventaja y no pasaba sobresaltos. Incluso disponía de situaciones. Pavone recibió por izquierda dentro del área, giró y sacó un tremendo zurdazo que se estrelló contra el primer palo de Campagnuolo. Y luego, Galván la tiró por arriba tras una pared con Calderón.
Sin embargo, rápidamente todo se volvió a equiparar. La Academia retomó la presión y a pura actitud fue a llevarse por delante a un Pincha que ya no lastimaba ni de contragolpe. Salió un tiro libre pasado desde la izquierda, Grimi entró solo por el fondo y tocó de derecha. Palo. Sufría el equipo del Cholo. Y en la siguiente, Romero quedó mano a mano con Andujar y tocó por arriba del arquero, pero entre dos defensores la sacaron. El local estaba cada vez más complicado. Debía liquidarlo.
Racing no empataba, Estudiantes no aumentaba y el resultado quedaba abierto para el final. Pero los dirigidos por Simeone iban aprovechar las ocasiones desaprovechadas por su rival. Verón metió una pelota paralela por derecha para Pavone, éste la aguantó, trabó y la bola salió el medio. Y hacia atrás. Antes de que saliera del área, Saucedo –había entrado minutos atrás por Galván- apareció como un avión y fusiló Campagnuolo para sentenciar la historia: 2-0. La llama de la ilusión seguía prendida. Más que nunca.
Y al igual que el último sábado, el Mundo Pincha quedaba expectante y a la espera. En este momento, sólo un punto separa a Estudiantes de Boca en el Apertura, pero el Xeneize podrá recuperar los cuatro de ventaja cuando reciba a Colón, mañana en La Bombonera. De todas maneras, cualquiera sea el desenlace, deberá aplaudirse la hombría, el fútbol y la solidez de este grupo que armó Simeone y que hoy, sin pensarlo en el inicio del camino, lucha por el título. Ese es el sueño. Nada es imposible.